284 EL ARTE DE TRABAJAR EN LOGIA —
Más que un trabajo personal es una reseña de una obra literaria. Es fácil encontrarse bombardeado últimamente con una gran cantidad de información relacionada con la Masonería, a través de publicaciones escritas en artículos, libros, páginas webs, blogs, o en medios audiovisuales, como YouTube. Entre ellas abundan los textos que hablan del trabajo en una Logia, también de los distintos ritos y la práctica ritual. Paradójicamente, muchos están escritos por masones que no se caracterizan por asistir con frecuencia a su logia, otros que ya no pertenecen, incluso por profanos que no pertenecen a la Masonería y que nunca han presenciado el desarrollo de una Tenida.
Todos intentan desentrañar con mayor o menor fortuna el misterio que embarga a quienes compartimos el trabajo en un taller masónico. Relatar una emoción no es tarea fácil. En el caso que nos ocupa, para empezar, hay que estar iniciado, es decir, una persona que pertenezca activamente a la Masonería, además, que debe estar comprometida con sus ideales, tener una sensibilidad especial y, cómo no, saber decirlo. porque expresar un sentimiento profundo es casi tan difícil como describir un amanecer.
Francis Frankeski, en su libro “El arte de trabajar en una Logia”, sorprende y gratamente transmite, a través de hermosas palabras, la sensación que compartimos dentro de una Logia; esta comunión equilibrada entre lo material y lo espiritual que consigue trasladarnos a otro tiempo, en otro lugar. A través de un relato claro y concreto, de una manera notable, va introduciéndonos en el verdadero espíritu que debe presidir un buen trabajo masónico, capaz de crear entre sus miembros sólidos lazos de unión y forjando la cadena que los une, a la vez que avanzan en la construcción del Templo de la Humanidad.
No se conforma con describir admirablemente el ánimo que nos distingue como iniciados, también cuenta con rigor, no desprovisto de elegancia, el buen uso de las herramientas necesarias para un buen trabajo: la escuadra, el compás, los malletes, el cincel, la plomada, la regla...
A través de ellas articula el proceso del trabajo de la logia, de los oficiales y de sus responsabilidades; el buen hacer en cada oficio; la importancia de las Obediencias; de los ritos y la práctica correcta de los rituales, desvelando con la experiencia que da haberlo vivido: se distinguen los matices más sutiles que la práctica de la Masonería. Pero también nos alerta de los peligros de la ambición personal, de las actitudes desprovistas de significado y de la falta de compromiso. Recalcando la importancia del trabajo en común a través del silencio, la fuerza de la palabra y el verdadero sentido de la fraternidad.
La Logia que es descrita como un microcosmos, símbolo y esquema del ser humano, donde cada una de sus facetas se ve reflejada en una acción, en un oficio, en una actitud.
Una particularidad del citado libro es estar escrito por un miembro en activo, que practica sus rituales y ceremonias, y que ha aprendido el oficio, poco a poco, día a día, en esta particular escuela de pensamiento.
Muestra una manera de hacer propia una Orden con más de trescientos años de existencia, nacida del ideal de nuestros fundadores, que combatieron con las ideas
para lograr la igualdad entre todos los seres humanos sin distinción de raza, sexo o condición social, extendiendo a través de esa lucha una verdadera conciencia universal.
Este libro explica bien lo que hacemos y es bueno para todos nosotros; lo recomendaría, particularmente, a los maestros de las logias.
AUTOR: Simbólico: Licopodio — 2020 (e. v.)
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