271  UNO PARA TODOS, TODOS PARA UNO  —


     Unus pro omnibus, omnes pro uno. Frase latina que traducida al español es: Uno para todos, todos para uno, y que se conoce. no oficialmente, como el lema nacional de Suiza.


     Se hizo conocida en el siglo XIX, cuando después de las precipitaciones otoñales de 1868 en los Alpes, las autoridades iniciaron una campaña de ayuda utilizando esa frase, con el propósito de suscitar un sentimiento de cohesión nacional entre los ciudadanos del reciente país (Suiza había adoptado el sistema de república federal apenas veinte años antes, y la guerra civil más reciente ocurrió en 1847). El lema fue divulgado a través de los periódicos de todo el territorio como forma de propaganda. La expresión comenzó a vincularse progresivamente con las narrativas sobre la creación de Suiza, las cuales también destacan la solidaridad como un tema fundamental, al punto de que el lema se inscribió en el Palacio Federal en 1902. Desde entonces, ha sido considerado el lema nacional del país. Políticos de diversas regiones y de todos los partidos reconocen esta frase como el emblema nacional de Suiza.


     Fue utilizada esta frase en el libro "Los tres mosqueteros", escrito por Alejandro Dumas en 1844. Así mismo, entre otros, lo utiliza como lema de la 3ª Compañía de Bomberos de Valparaíso (Chile, fundada el 13 de octubre de 1854 en el Barrio del Almendral). 


     Nunca se ha sabido si esta conocida frase la copiaron o no los masones. La sociedad profana (la que se queda fuera del templo) siempre ha considerado que los masones tenían unos rígidos patrones de conducta y entre los cuales estaba la solidaridad que llega incluso, según frecuentes leyendas urbanas, hasta  quebrantar las leyes si era necesario para ayudar a un hermano masón caído en desgracia. 


     Nada más lejos de la realidad. Como toda leyenda se queda en eso, en un seductor cuento. ¿Dónde queda aquello que se escucha el día de la Iniciación de  "todos los masones acudirán en tu ayuda"? Posiblemente la realidad es más terca que la imaginación, o que el engaño se lleva hasta límites insospechados. Quizás por eso los tres mosqueteros eran, en realidad, cuatro.


     En estos difíciles momentos de crisis económica y financiera, muchos masones han sido castigados, como otros tantos millones de españoles con el paro y la quiebra de sus pequeños negocios. Ellos pensaban, o se consolaban a sí mismos pensando, que los restantes masones les iban a ayudar en momentos de dificultad. La fría realidad se ha impuesto: los hermanos "perdidos en combate"  y sólo les quedan sus familiares y los escasos amigos que tuvieran; los hermanos desaparecidos y los grandes entes administrativos, u obediencias, silbando y mirando al cielo.


    ¿Dónde han ido a parar las cotizaciones, derramas y dinero para los Hijos de la Viuda? Buena pregunta. Lo más seguro es que gastado en viajes (muchos de ellos innecesarios),  buenos hoteles y excelentes comidas de sus altos dirigentes. Las cuentas, como norma generalizada, siempre se pasan de puntillas en las Asambleas porque el tiempo es breve y siempre hay "cosas más importantes que tratar", como si debe entrarse en el templo con el pie derecho o con el pie izquierdo... importantísimos debates que gastan ríos de saliva en las discusiones pseudo-masónicas...


     La cuestión se reduce a que, al parecer, sólo se aplica la primera parte, "uno para todos", pero a la inversa, "todos para uno", el invento no funciona tan bien.



Simbólico: Laurisilva, M.M.  —  2009 (e. v.)

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