224  LA LEYENDA DE LUCIFER  —


Comentario histórico

     Lucifer, Luzbel o el Querubín del Talento es el nombre referido al Diablo. Como tal, Lucifer es una interpretación de la palabra hebrea הֵילֵל en la Vulgata latina, que tradujeron la palabra como lucifer, "la estrella del alba, el planeta Venus" o, como adjetivo, "portador de luz". En la civilización grecorromana, la estrella del alba se personificaba como el dios pagano Eósforo.

     Hace Millones de años Dios creó a los Jerubines y los Querubines, pero también creo a los Arcángeles quienes eran seres superiores a un Jerubin ordinario. Uno de ellos era Lucifer, él era amado por todos los Ángeles. pero al ver que los Ángeles amaban mas a Dios que a él, dejo que la maldad lo consumiera transformándose en Satanás. Con su nuevo poder consiguió seguidores convirtiéndolos en seres terribles y con eso comenzó la rebelión. Dios al ver esto mando a una legión de Ángeles comandado por el Arcángel Miguel para detenerlos, al ser derrotados Dios como castigo Desterró a Lucifer y a todos sus seguidores al Infierno por toda la eternidad...

     En la teología cristiana, se cree que Lucifer es un ángel caído y el Diablo . Se le asocia con el pecado del orgullo y se cree que intentó usurpar a Dios, tras lo cual fue desterrado al infierno

     En Ezequiel 28, los versículos 11-19, Se refieren al rey de Tiro. Sin embargo, ciertas frases no se pueden aplicar al rey de Tiro: 

  1. “Estaba presente de la creación del Edén” 
  2. “Era el querubín grande, protector, que estaba en forma permanente delante de la presencia de Dios” 
  3. “Perfecto eras desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad
  4. “Yo te eché del monte de Dios, oh querubín protector” —el rey de Tiro nunca estuvo en el monte de Dios—.

     Isaías comparó al rey de Babilonia con Satanás, de la misma manera, Ezequiel ve representado a al rey de Tiro como Satanás.

     Enumeremos las causas por las cuales cayó este poderoso ángel:

  1. SE CREYÓ SUPERIOR POR LAS CUALIDADES QUE DIOS LE HABIA OTORGADO.- Los mayores talentos y los dones más elevados que se podía otorgar a un ser creado se le concedieron a Lucifer.”.
  2. QUISO SER IGUAL A DIOS. Lucifer, el querubín protector, deseó ser el primero en el cielo, queriendo desplazar incluso a Dios. Para ello, representó falsamente a Dios”.
  3. DESEABA OCUPAR EL PUESTO DE JESÚS.“Cuando Satanás consiguió ganar a muchos ángeles para su bando, llevó su causa a Dios, pretendiendo que era el deseo de los ángeles que él ocupara el puesto que tenía Cristo”.

     Cita selecta: “Lucifer, como querubín ungido, había sido grandemente exaltado; era muy amado de los seres celestiales y ejercía poderosa influencia sobre ellos. El gobierno de Dios no incluía sólo a los habitantes del cielo sino también a los de todos los mundos que él había creado; y Satanás pensó que, si podía arrastrar a los ángeles del cielo en su rebeldía, podría también arrastrar a los habitantes de los demás mundos. Había presentado arteramente su manera de ver la cuestión, valiéndose de sofismas y fraude para conseguir sus fines. Tenía gran poder para engañar, y al usar su disfraz de mentira había obtenido una ventaja. Ni aun los ángeles leales podían discernir plenamente su carácter ni ver adónde conducía su obra”.


El mito de Lucifer

     En la antigua mitología cananita, la estrella del alba se muestra como un dios, Attar, que intentó ocupar el trono de Ba'al y, viéndose incapaz de hacerlo, descendió y gobernó el inframundo.EL mito original pudo ser sobre el dios menor Helel intentando destronar al dios mayor cananita El, que vivía en una montaña al norte. La reconstrucción del mito de Hermann Gunkel hablaba de un poderoso guerrero llamado Hêlal, cuya ambición era ascender más allá de las otras divinidades estelares, pero tuvo que descender a las profundidades; es así mostrado como una batalla en el que la estrella del alba es incapaz de alcanzar el punto más alto del cielo antes ser desvanecida por el Sol naciente.

     En la historia semítica oriental del descenso de Ishtar o Inanna, asociadas con el planeta Venus, al inframundo. También puede verse una conexión con el mito de Etana. 

     Para algunas personas, el mero acto de mencionarlo evoca la percepción del aroma del azufre; muchos lo conceptualizan como el ángel más hermoso de toda la creación, así como el responsable del drama cósmico más significativo que haya ocurrido jamás.

     De acuerdo con la narración histórica, se dice que, atraído por su propio orgullo, llevó consigo a numerosos ángeles que rendían culto a Dios, desencadenando una rebelión cuyas repercusiones son la presencia del sufrimiento, la maldad y la muerte en el mundo. Por esta razón, Lucifer ha sido considerado desde entonces como el pensador del mal, el instigador del lado oscuro de la humanidad y el primer tentador.

     Asimismo, esta narrativa está repleta de contradicciones, y una de ellas es la falta de una verdadera explicación lógica; un acontecimiento de tal magnitud y relevancia para la humanidad no podría haber pasado desapercibido para los autores bíblicos. En los textos sagrados, uno debería encontrar un relato detallado sobre el suceso y sus causas. Sin embargo, es curioso observar que el nombre de Lucifer ya no se encuentra en ninguna Biblia moderna, aunque queda claro que sí estaba presente en las versiones antiguas.

     Según varios especialistas, la actual concepción mítica de Lucifer surge de un malentendido y de un simple error de traducción. Se argumenta que "Lucifer" es un término en latín que se traduce como "portador de luz". Sin embargo, parece que la Biblia ha sido interpretada incorrectamente por muchas personas, lo que llevó a que Lucifer fuera considerado un nombre propio y, a través de la mitología, se le caracterizara como un nombre asociado al mal.

     De este modo, se originó la leyenda del ángel rebelde, el mito grecorromano resurgía, la leyenda pagana se adaptaba al cristianismo y se había, por fin, identificado el origen del mal en el mundo. No obstante, esta leyenda perduraría a lo largo de las épocas y muchas narrativas medievales se basarían en estas antiguas raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo.


La Leyenda de Lucifer, una forma de metaforizar la naturaleza de alma humana

     Desde hace milenios, en diversas Órdenes esotéricas, tales como la Masonería, los seres humanos son metafóricamente considerados como piedras. Jesucristo, en su papel de maestro carpintero, percibía a sus discípulos como auténticas "piedras vivas". El texto bíblico emplea la metáfora de las "piedras vivas" para aludir a los creyentes, mientras que en el Islam se rinde tributo a la Piedra Negra como un objeto sagrado. Asimismo, algunas doctrinas utilizan piedras espirituales por sus supuestas propiedades energéticas, sin que ello implique veneración a Dios. En el ámbito de las ciencias relacionadas con los misterios iniciáticos, se asevera que las piedras pueden revelar secretos ocultos que han perdurado a lo largo de los siglos, accesibles únicamente a aquellos que abren su corazón y oyen el eco de las piedras. En el Nuevo Testamento, la expresión "piedras vivas" (1 Pedro 2:1-10) se aplica a los creyentes en Jesús, quienes se constituyen en una "casa espiritual" destinada a ofrecer "sacrificios espirituales aceptables a Dios". No se refiere a piedras en sentido literal, sino a individuos que, unidos en fe, componen la Iglesia.

     La mitología secreta narra que Lucifer, antes de su caída en el plano material, portaba una corona en su frente que albergaba una piedra de esmeralda. Al caer en la materia, es decir, al asumir una forma humana, o al perder la conciencia de su divinidad y la noción de unidad, se produce la ilusión de una existencia separada del único Dios. Esta esmeralda es, simbólicamente, arrancada de su frente y arrojada al abismo, lo que marca el inicio de una involución en la creación. Para ese ser caído en este mundo desolador, un profundo sueño lo cubre, junto con una agobiante ilusión de separación de Dios y sombras ficticias de fantasías; Lucifer se convierte así en un tenue reflejo de una realidad divina y trascendente.

     Sin embargo, el mismo Dios inscribe en esa esmeralda una palabra. Le confiere a la esmeralda la forma de un corazón humano con un vacío en su interior, un auténtico receptáculo que algún día podrá acoger al Espíritu Santo, único e inmortal, permitiendo así que Lucifer recupere poco a poco la memoria de su naturaleza superior. A través de un aparente y fortuito ritual de iniciación masónica, Lucifer comienza a recordar su origen celestial. Antes de dicha iniciación, al sentir que no hay un alma latiendo en su interior, busca adquirir almas y robarlas, pero sin lograrlo.

     Esta extraordinaria esmeralda singular ha sido entregada a numerosos iniciados desde Adán en el Jardín del Edén y ha pasado por una multitud de iniciados a lo largo de los siglos. Esta esmeralda está intrínsecamente ligada al Árbol de Vida del jardín terrenal o al útero materno, del cual somos expulsados en algún momento, y esta misma esmeralda permitirá a su portador mantener una percepción de unidad trascendental. Cada ser humano pierde su conexión con lo divino debido a su propia caída en la existencia física, similar a la de Lucifer, y, al igual que Lucifer, puede recuperar esta consciencia a través de la Iniciación Masónica, que le recordará su naturaleza como Ser de Luz. Así, se logra la conciencia de unidad que fomenta el proceso iniciático masónico, la cual solo se obtiene mediante una completa integración y transformación interna.


AUTOR: Joseba Errantz, IM, PM — 2010 (e.v.) 

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