178 ACERCA DE LA REGULARIDAD —
La costumbre del mutuo reconocimiento como Regulares, entre las Grandes Logias o Grandes Orientes, se estableció en el siglo XVIII, condicionándolo al cumplimiento de ciertas normas, muchas de ellas, basadas en las Constituciones de Anderson.
EXTRACTO DE LA CONSTITUCIÓN DE ANDERSON
Para que una Obediencia fuera reconocida como Regular, por las demás, debía acreditar que cumplía con los siguientes principios básicos:
1. Regularidad de origen. Toda Gran Logia deberá ser regularmente establecida por una Gran Logia reconocida o por tres o más Logias regularmente constituidas.
2. La creencia en el Gran Arquitecto del Universo y de su voluntad revelada, debe constituir una obligación esencial para todos sus miembros.
3. Todos los iniciados deberán jurar su Obligación sobre el Volumen de la Ley Sagrada, debidamente abierto, donde esté la revelación de lo anteriormente citado, de conformidad con la conciencia particular de la persona que sea iniciada.
4. Que solo pueden ser miembros de la Gran Logia, así como de las Logias en particular, exclusivamente varones y que la Gran Logia no tenga relaciones masónicas de ninguna clase, con cualquier tipo de Logias o cuerpos que admitan, como miembros, a personas de sexo femenino.
5. Que la Gran Logia debe tener jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su obediencia; que por lo tanto debe de ser responsable, independiente y con gobierno propio, con la sola e indiscutible autoridad sobre los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón en toda su jurisdicción y no debe, en ningún caso, estar sujeta a compartir dicha autoridad con un Supremo Consejo o con cualquier otro poder que reclame algún control o supervisión sobre estos grados.
6. Que las Tres Grandes Luces de la Masonería (el Volumen de la Ley Sagrada la Escuadra y el Compás) deben estar siempre presentes cuando la Gran Logia o sus Logias subordinadas estén trabajando, siendo el principal de ellas el Volumen de la Ley Sagrada.
7. Que las discusiones sobre religión o política en las Logias, deben de estar estrictamente prohibidas.
8. Que los Antiguos Principios, Usos y Costumbres, así como los Landmark de la Orden deben ser estrictamente observados.
Posteriormente, se estableció, por parte de la mayor parte de las entonces Grandes Logias Regulares del mundo, una Regla de Doce Puntos, cuyo cumplimiento es exigido por todas ellas, para obtener el reconocimiento como Obediencia regular:
1. La Francmasonería es una Fraternidad iniciática, que tiene como fundamento tradicional, la creencia en El Gran Arquitecto del Universo.
2. La Francmasonería se basa en los “Antiguos Deberes” y en los “Landmarks” de la Fraternidad, especialmente en lo que dice relación con el absoluto respeto a las tradiciones específicas de la Orden, esenciales para la regularidad de la Obediencia.
3. La Francmasonería es una Orden, a la cual sólo pueden pertenecer los hombres libres y respetables, que se comprometan a poner en práctica un ideal de Paz, Amor y Fraternidad.
4. La Francmasonería tiene como objetivo el perfeccionamiento moral de sus miembros, así como el de la humanidad entera.
5. La Francmasonería impone a todos sus miembros la práctica exacta y escrupulosa de los rituales y simbolismos, como modo de acceso al Conocimiento por las vías espirituales e iniciáticas que le son propias.
6. La Francmasonería impone a todos sus miembros el respeto a las opiniones y creencias de cada uno. Prohíbe en su seno toda discusión o controversia política o religiosa. De este modo, se constituye en centro permanente de Unión Fraternal, donde reina una comprensión tolerante y una fructífera armonía entre los hombres, los cuales, sin ella, hubieran permanecido extraños los unos de los otros.
7. Los francmasones toman sus obligaciones sobre un Volumen de la Ley Sagrada, con el fin de dar al juramento o promesa prestados sobre el mismo, el carácter solemne y sagrado indispensable para su perennidad.
8. Los francmasones se reúnen, fuera del mundo profano, en logias donde deben estar siempre presentes las Tres Grandes Luces de la Orden: un libro de la ley Sagrada, una Escuadra y un compás, para trabajar según el rito, con celo y asiduidad, conforme a los principios y reglas prescritas por la Constitución, Estatutos y Reglamentos Generales de la Obediencia.
9. Los francmasones no deben admitir en sus logias más que hombres, de reputación perfecta, personas de honor, leales y discretos, dignos bajo todo punto de vista, de ser hermanos y aptos para reconocer los límites del dominio del hombre y el infinito poder del Eterno.
10. Los francmasones cultivan en sus logias, el amor a la patria, el sometimiento a las leyes y el respeto a las autoridades constituidas, y honran el trabajo, en todas sus formas, como el deber primordial del ser humano.
11. Los francmasones contribuyen al esplendor de la Orden, por el ejemplo activo de un sabio, viril y digno comportamiento, dentro del respeto al secreto masónico.
12. Los francmasones se deben ayuda mutua y protección fraternales, aun en caso de peligro de la propia vida. Practican el arte de conservar, en toda circunstancia, la calma y el equilibrio indispensables para una perfecta maestría de sí mismos.
AUTOR: Herman Helgueta, M.M. — 2012 (e.v.)
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