125  LA IGLESIA ORTODOXA Y LA MASONERÍA  —


     No existe ni puede existir una postura oficial y uniforme de la Iglesia ortodoxa en relación con la masonería, así como tampoco respecto a otros temas planteados en el ámbito mundial, dado que la Iglesia ortodoxa, a diferencia de la Iglesia católica romana, no se encuentra organizada de manera unitaria. Por ende, una resolución doctrinal o disciplinaria que sea válida para todos resulta inaceptable, a menos que provenga de un concilio ecuménico que incluya toda la cristiandad ortodoxa y sea reconocido como tal por la misma.

     Dado que hasta la fecha, ningún concilio ecuménico ha emitido juicio sobre la masonería, cada una de las dieciséis Iglesias autocéfalas que componen la Iglesia ortodoxa tiene la autoridad para legislar de manera independiente y establecer normativas sobre cuestiones de fe o disciplina. Hasta ahora, ninguna ha tomado una decisión sobre la masonería, salvo la Iglesia de Grecia. Sin embargo, dicha decisión solo tiene validez para esa Iglesia y no obliga a las demás. En efecto, el 12 de octubre de 1933, la asamblea de obispos de Grecia, encabezada por el arzobispo de Atenas Crisóstomo, emitió una condena de la masonería, prohibiendo a todos los clérigos unirse a ella bajo el riesgo de perder su rango y exhortando a los fieles que ya se habían "descarriado" a cortar sus vínculos con las logias.

     Los fundamentos de dicha condena sorprenden por su simplicidad: se tilda a la masonería de religión idólatra, originada en los antiguos Misterios; se le describe como una organización secreta que opera y enseña de forma oculta y misteriosa; se señala que admite no solo a cristianos, sino también a judíos y musulmanes; y se advierte sobre su inclinación hacia el sincretismo. Lo más asombroso de este texto radica en su notable similitud con documentos romano-pontificios de carácter similar, a tal punto que parecen estar casi copiados textualmente. Esto resulta paradójico en una Iglesia con una notable oposición al papado, e incluso extrema (recordemos que, en tiempos recientes, cortó la comunión con el patriarca Atenágoras por haberse reunido con el papa Pablo VI). Lo cierto es que este documento no ha tenido consecuencias posteriores, ni siquiera en Grecia.

     El 12 de octubre de 1933, la Asamblea episcopal de Grecia, presidida por el arzobispo de Atenas Crisóstomo, promulgó una condena de la Masonería prohibiendo a todo clérigo afiliarse a la misma so pena de degradación e instando los fieles ya «descarriados» a romper sus relaciones con las logias.

     Como dato anecdótico, debemos recordar que el patriarca Atenágoras fue recibido en el grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado… Así, cuando se reunieron en una «cumbre ecuménica» el Papa Pablo VI, el Patriarca Atenágoras y el doctor Fisher, el Arzobispo de Canterbury: ¡ Los dos últimos participantes eran masones !


AUTOR:  Simbólico Hermes  —  2019  (e.v.)

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