99  ¿EL GRADO 29 DEL REAA ES SATÁNICO? —


     Se afirma en diversas plataformas digitales que en el grado 29 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) —"Gran Escocés de San Andrés" o "Caballero de San Andrés"— requiere que sus miembros pisen una cruz, algunas versiones indican que deben escupirla, y, además, se menciona que juran fidelidad a un ser demoníaco llamado Baphomet. ¿Es esto verídico? ¿Posee algún fundamento? 

     Vaya por delante, que este grado se concede actualmente POR COMUNICACIÓN —una breve explicación del grado y nada más—. 

     En realidad:

    Este grado se centra en la reflexión filosófica y la protección personal dentro del contexto masónico. Se considera uno de los altos grados, ubicado en la parte filosófica del rito, y está asociado con la búsqueda de la sabiduría y el crecimiento personal. 

     Estas teorías no son recientes y se remontan incluso a tiempos antes de la aparición de la Masonería. Este mito se originó, nada menos que en el año 1307 —cuatro siglos antes de que surgiera la masonería contemporánea, cinco siglos antes de la instauración del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y siete siglos antes de la llegada de la era digital—. 

     Dichas acusaciones fueron parte de una serie de mentiras formuladas en Francia durante el reinado de Felipe IV contra la Orden de los Templarios, con el fin de justificar su disolución. "Se les imputaron delitos como el sacrilegio de la cruz, herejía, sodomía y culto a ídolos paganos: se les acusó de escupir sobre la cruz, de renunciar a Cristo mediante la práctica de ritos heréticos, de venerar a Baphomet y de involucrarse en relaciones homosexuales, entre otras cosas. " Todo experto en historia reconoce que fueron acusaciones infundadas y que el verdadero interés de Felipe IV al solicitar la eliminación del Temple no era de índole espiritual, sino que más bien fue de carácter material, quedarse con los tesoros de la Orden al estar este monarca arruinado y endeudado por sus numerosas guerras.

     La Masonería contemporánea, que surgió cuatro siglos tras la extinción de la Orden del Temple, emplea símbolos y alegorías que rememoran diversas épocas. Entre estos elementos, se encuentran aquellos que evocan los valores caballerescos, en los cuales los Templarios son presentados como un ideal. Esta conexión entre los masones y los templarios ha sido utilizada por propagandistas antimasónicos para revivir aquellas acusaciones ficticias contra los templarios, aplicándolas a los masones en la actualidad.

     La primera reflexión que se puede realizar es que, si tales afirmaciones son falsas, ¿por qué la Masonería nunca ha emitido un desmentido oficial o ha confrontado estas alegaciones? La razón principal es que no tiene sentido involucrarse en un debate con individuos que carecen de un mínimo criterio crítico y son incapaces de realizar una investigación básica para reconocer que los relatos que se les presentan son meras ilusiones. A estos sectarios, ningún argumento ni prueba les llevará a abandonar su fantasía. Desde siempre hemos mantenido la misma estrategia que actualmente se aplica en redes sociales contra los trolls y los detractores: no alimentes al troll. Si te enfrentas al provocador, únicamente realzas su discurso de odio.

     Por otro lado, generalmente somos reservados y reticentes a participar en controversias. Mientras continuemos viviendo en entornos libres, no nos preocupa que haya individuos que sostengan ideas infundadas sobre nosotros, ya que no aspiramos a atraer a nadie. Consideramos que aquellos que deseen acercarse a nosotros poseerán la sensatez necesaria para distinguir entre ilusiones y hechos. De cierta manera, estos rumores funcionan como un filtro: aquellos que caen en la trampa de tales creencias no desearán unirse a la masonería, lo cual es aceptable, ya que no aceptamos a personas sectarias que carezcan de un mínimo sentido crítico.

     Sin embargo, algunas personas bien intencionadas interesadas en la masonería pueden encontrarse con algunas de estas afirmaciones absurdas en la red y, aunque no les den crédito, es natural que se pregunten sobre el origen de estos ataques a la masonería y apreciarían que algún miembro les brindara una explicación, así que procederemos a eso.


1.- ¿Qué representa el grado 29? 

     Es una de las diversas ceremonias que forman parte del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. En este Rito, los grados están numerados y ha adquirido notoriedad entre quienes no son masones: ¿Quién no ha oído del célebre Grado 33?  Sin embargo, no todos los masones llevan a cabo este Rito, una gran proporción pertenece a otros Ritos y lleva a cabo diferentes grados. Un Rito se refiere a los varios «estilos» de masonería. En el Rito Escocés, a pesar de la asignación de números, los grados no implican un sistema jerárquico; un grado 29 no tiene mayor autoridad que un grado 14. Los distintos «grados» son simplemente un conjunto de enseñanzas fundamentadas en ceremonias y símbolos que nos proporcionan una base para reflexionar sobre diversas cuestiones morales, filosóficas o espirituales. Se asemeja al ámbito educativo formal: un alumno de segundo año en la universidad no posee ninguna autoridad sobre otro que esté en el bachillerato, simplemente ha recibido más educación.

      Sin embargo, si las ceremonias de los grados son confidenciales, ¿de qué manera se puede conocer lo que ocurrirá al alcanzar el grado 29? De forma simbólica, todas las ceremonias masónicas se consideran "confidenciales". Los miembros de la masonería hemos prometido desde hace tiempo no divulgarlas por diversas razones que abordaremos en una futura publicación. Sin embargo, en la práctica, todos los rituales y enseñanzas correspondientes a cada grado se pueden encontrar en libros o en la red. Es cierto que, aunque están disponibles, aquellos que no son masones probablemente no captarán el significado de gran parte de la ceremonia. Sería similar a visualizar un único episodio de Juego de Tronos sin ningún conocimiento previo sobre los personajes, la trama o la serie en general. No obstante, se puede captar lo fundamental y no hallarás NINGÚN ritual masónico auténtico que incluya adoraciones a demonios, profanaciones de crucifijos, sacrificios o ninguna de esas absurdas propuestas de películas sensacionalistas.


2.-  ¿Qué actividades se realizan y qué conceptos se imparten en el grado 29? 

     Este grado forma parte de los rangos caballerescos, los cuales están relacionados con las costumbres de la caballería medieval europea. Paradójicamente, se asocia estrechamente con las tradiciones católicas, aunque no es necesario ser católico para ser masón ni para acceder al grado 29. La ironía radica en que, de los 33 grados existentes en la masonería, se ha optado por uno que ostenta un tinte más "cristiano". Existen grados que se basan en antiguos mitos judíos, donde cualquier sectario extremista católico, que profesa un odio hacia los judíos, podría haber intentado justificar una supuesta intención anticristiana. Sin embargo, han cometido un error al elegir un grado relacionado con la caballería para levantar calumnias sobre él. El nombre de este grado es Caballero de San Andrés, lo cual nos brinda una primera impresión acerca de sus rasgos distintivos. En este nivel, los masones adoptamos a Andrés el Apóstol como modelo, quien sufrió martirio defendiendo a los cristianos de los abusos y humillaciones infligidos por un procónsul romano que intentaba forzarlos a llevar a cabo acciones contrarias a su fe. Este es un ejemplo de la firmeza en sus creencias cristianas y de las consecuencias devastadoras de la intolerancia religiosa. ¿Puede ser entonces que este grado sea anticristiano o anticatólico? La respuesta es claramente negativa, dado que se fundamenta en el ejemplo de un apóstol de Jesús como símbolo de valores y virtudes.


3.- ¿Pero, se pisotea o se escupe un crucifijo? 

     Desacralizar un símbolo religioso sería una atrocidad que contraviene todos los principios de la masonería. Especialmente considerando que este Grado promueve la tolerancia religiosa, ¿cómo podríamos ofender o desestimar un símbolo religioso? Millones de masones en todo el planeta son cristianos de diversas tradiciones. ¿Crees que si se solicitara que realizaran un sacrilegio de tal magnitud no habría miles de objeciones al respecto en los medios y redes sociales? En la práctica, solo existe algún ex-masón que sostiene esa falsedad y que, curiosamente, se beneficia económicamente por difundir esa mentira en los medios. Hay uno en particular que no ha pasado del 14º grado, pero se dedica a escribir libros y dar conferencias sobre la conocida mentira del grado 29, de la cual carece de entendimiento. En otros países donde la masonería es bien comprendida, no se prestan demasiada atención a estas afirmaciones, sin embargo, en España, donde el mito antimasónico franquista todavía perdura en parte de la sociedad, han encontrado el eco suficiente para lucrar con ello. Y desde España, esta falacia se ha extendido a Hispanoamérica.

     De hecho, ni siquiera el símbolo de este grado es un crucifijo cristiano, sino que se trata de una cruz en aspa (similar a la letra X), que es el instrumento utilizado para el martirio de San Andrés —denominada también Cruz de San Andrés—.


4.- ¿Por qué se ha colocado, entonces, el mito en el grado 29? 

     No estamos en posición de afirmarlo con certeza, pero parece ser significativo que se haya seleccionado este grado, que probablemente no fue del agrado de la Iglesia de Roma. Cuando la Masonería comenzó a ganar influencia en el siglo XVIII, promoviendo la convivencia entre diferentes religiones y aceptando en su seno a individuos de diversas creencias, la Iglesia Católica emprendió un ataque enérgico contra la masonería. Existía una verdadera guerra fría entre católicos, protestantes y anglicanos, por lo que la Iglesia no estaba dispuesta a aceptar a aquellos pensadores libres que proponían la reconciliación entre confesiones y sostenían que, en última instancia, Dios era el mismo para todos. Para una Iglesia que se consideraba la única auténtica intérprete de la voluntad divina, las ambiciones masónicas resultaban inaceptables y se interpretaban incluso como un agravio hacia la propia Iglesia. Mientras otros grados instruyen sobre virtudes que cualquier católico de cualquier época podría respaldar, es precisamente el grado 29 el que aboga por el principio de tolerancia hacia otras religiones, un principio que incluso algunos católicos actuales no comparten. Este es el «secreto» del grado: recuerda lo que le ocurrió a San Andrés y evita perseguir a otros por sus creencias, así como no permitas que te hagan renunciar a las tuyas.


5.- ¿Y qué se dice acerca de Baphomet, o Bafometo? 

     La Masonería no constituye una religión y, por ende, la institución no adora a ninguna deidad. Una facción de la masonería presenta un enfoque filosófico sobre la noción de divinidad, sosteniendo que los diferentes dioses revelados en el cristianismo, judaísmo e islam son, en esencia, el mismo Dios, al que se refiere de manera sincrética como el Gran Arquitecto del Universo. Otra facción dentro de la masonería ni siquiera se identifica como teísta y utiliza el término Gran Arquitecto del Universo para describir el «principio creador», manteniendo así el concepto abierto a la interpretación personal. Existe, además, una tercera corriente masónica que no hace referencia alguna a cuestiones religiosas o divinas, adoptando un enfoque estrictamente humanista. En la práctica masónica no se lleva a cabo ningún tipo de adoración ni culto hacia deidades, ya que no somos una religión, y mucho menos rendiremos culto a un demonio o algo semejante. Algunos admiten la existencia de un Dios, identificándolo con el Dios del Antiguo Testamento, otros evitan profundizar en la idea de Dios, considerándola un concepto abstracto al que no otorgan mayor importancia, y hay quienes ni siquiera consideran las deidades en su práctica masónica.

     El mito de Baphomet tiene sus raíces en la época de los templarios, en una era carente de los medios de comunicación actuales. Una de las teorías más consistentes sobre su aparición sostiene que se originó como una alusión al Islam, específicamente a la fe de Mohammed. Este nombre, Mohammed, en la boca de una población mayormente analfabeta (dado que en ese tiempo pocos sabían leer) terminó transformándose en Baphomet. La doctrina de la Iglesia de aquel entonces consideraba al Islam como el anticristo, lo que explica por qué Baphomet es percibido como una entidad demoníaca. Sin embargo, la concepción contemporánea de Baphomet vinculada a la masonería realmente ganó relevancia gracias a la célebre farsa de Leo Taxil, quien a finales del siglo XIX protagonizó una extraordinaria historia que puede ser consultada en Wikipedia, cuyos ecos todavía resuenan.

     Cien años después, en los inicios de la era digital, surgió un impostor conocido como Rojas [1], quien fundó una secta que denominó Orden Illuminati, la cual no mantenía ningún nexo con los auténticos Illuminati de Baviera, ni con ninguna otra orden iniciática legítima. Claramente influido por el engaño de Taxil y aportando numerosas fantasías propias, se proclamaba a sí mismo "masón, luciferino y adorador de Baphomet", realizando absurdos rituales que él mismo había ideado en su hogar. Publicó una variedad de libros y tuvo apariciones en diversos medios de comunicación. En realidad, era nada más que un estafador que, tras crear varias sectas adicionales y ser expuesto en innumerables sitios web, terminó desdiciéndose de toda su obra y desapareciendo del ámbito mediático. Lamentablemente, sus publicaciones perduran y son utilizadas por los anti masones para tratar de fundamentar sus ataques.

     Finalmente, en 2017, el rumor sobre el grado 29 resurgió con fuerza en la comunidad hispanohablante de Internet, protagonizado por dos figuras: el ex masón francés [l], mencionado anteriormente  —quien al parecer no superó el grado 14 en una organización masónica laica y atea, pero afirma que en el 29º hay un dios demoníaco— y un personaje ultracatólico —me reservo el nombre— de carácter sectario, quien cree ver masones en todas partes y presume de su estatus intelectual como profesor universitario, mientras que su discurso antimasónico y antiliberal se basa exclusivamente en folletos y contenido encontrado en páginas conspiracionistas de la red.

     Como se puede observar, se trata de un fenómeno cíclico que se repite periódicamente con mitos que nos transportan a siglos pasados y que persisten en la actualidad. No se han tomado la molestia de actualizar la falsedad. En esta era digital, todo es posible. Y si hay miles de individuos convencidos de que la Tierra tiene una forma plana y organizando conferencias sobre ello, alguien debió considerar que habría suficientes crédulos dispuestos a revivir antiguas fantasías antimasónicas y generar ingresos a través de conferencias y publicaciones. Tal vez no hemos progresado tanto si los mitos y leyendas de las épocas más sombrías están resurgiendo y encontrando aceptación entre incautos y sectarios. Y quizás, precisamente por esta razón, hoy es más necesario que nunca el enfoque de ilustración, filosofía y aprecio por la verdad que representa la masonería.


ADENDA

     ¿Gran número de testimonios a favor de esta teoría de pisar o escupir el crucifijo? Sólo puedo recordar a TRES ex miembros de la Masonería en los últimos 50 años —entre varios millones de masones en el planeta— que se han dedicado a ese tipo de propaganda contra la Masonería. Uno de ellos es estadounidense y los otros dos son franceses. 

     Al estadounidense se le ofreció una considerable suma de dinero por revelar los rituales en un programa televisivo donde añadió una buena dosis de sensacionalismo y elementos ficticios. 

     Curiosamente, los dos franceses habían sido parte de logias de carácter "social, racionalista, humanista y atea" —lideradas por el Grand Orient de France (GOF)—, que es el lugar menos indicado para encontrar personas interesadas en cuestiones esotéricas o paranormales. Ambos "casualmente" se convirtieron en devotos católicos una vez abandonaron la malvada Masonería y fue entonces cuando comenzaron sus lucrativas campañas contra ésta, publicando libros sensacionalistas y ofreciendo charlas bien remuneradas por ciertas organizaciones integristas. 

     Un par de autores españoles han aprovechado todo ésto, quienes nunca han sido masones y están vinculados a ciertos grupos católicos con considerables intereses políticos, dedicándose a difundir esos mitos y otros de su propia invención. Y, por último, hay una gran cantidad de personas aburridas en Internet que nunca han visto a un masón en persona y que, no obstante, creen en ideas como que son seres reptilianos —procedentes de los reptiles— y metamorfos —individuos capaces de transformarse, frecuentemente con habilidades sobrenaturales—.


AUTOR:  Joseba Errantz, MI, PM - 2025 (e.v.)


NOTA:

[1] La Orden Illuminati en España fue fundada por Gabriel López de Rojas en Barcelona (España), en la primavera de 1995, tras contactar éste en 1994 con dos miembros de Los Illuminati de Estados Unidos.

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