146 ENCAPUCHADOS DE LAS TRES K (K.K.K.) —
Un grupo de masones de la ciudad de Camagüey constituyeron la “Orden de los Caballeros del Ku Klux Klan de Cuba”, supuestamente paramasónico en los EE. UU., en agosto de 1928. Al igual que sus tristemente célebres colegas del sur de Norteamérica, con fundación en 1866, los pavorosos capuchones se pavonearon en una asamblea de constitución formal, al más puro estilo de aquelarre.
El pequeño grupo de cubanos y estadounidenses, exhibió una foto varios días en la vidriera de un estudio fotográfico de la calle Estrada Palma, hoy Ignacio Agramonte, perteneciente a los hermanos Antonio y José Cortiñas ¿Publicidad?
Robert B. Anderson era el autodenominado “emperador”, dueño de un negocio de ópticas en esta ciudad, y ya para el 20 de ese mes hizo circular una carta oficial bellamente impresa para anunciar la constitución de la secta del Ku Klux Klan en Camagüey, hecho insólito y único en la historia de Cuba.
Una cruz impresa en rojo con las palabras “Deber y Honor” en sus bordes, la frase en latín Non silba et antar, y el texto “Palacio imperial, unión imperial invisible” en tinta azul, encabezaron el texto:
(...) “tenemos el honor de comunicarles por la presente la constitución en esta ciudad legendaria, de la orden los Caballeros del KKK de Cuba, institución creada en 1886 (así aparece en el original) en Estados Unidos de América, cuyos fines y principios fundamentales son exclusivamente similares a los de América del Norte y sus tendencias se encaminan a laborar en Cuba por la defensa y preservación de la patria cubana. Su constitución y leyes así como su estricto acatamiento a las autoridades instituidas. Al mismo tiempo por el mantenimiento del laicismo en las escuelas públicas, procurar el desarrollo de las mismas honrar la memoria de los patriotas cubanos, unificar los miembros sobre una base de mutuo amor fraternal, hacer el bien a los que se encuentren desvalidos principalmente a las viudas y los huérfanos” (…) “Reconocida la orden de los Caballeros del KKK en Cuba y registrada por el gobierno de la Provincia de acuerdo con la ley, nos es grato anunciarles el surgimiento de esta orden independiente en la provincia regida exclusivamente por cubanos residentes en el territorio nacional sin relación ni lazo que la haga depender de una nación extranjera”, firman R. F. Anderson, B. Cisneros. R. Supremo Secretario.
A ella en primer lugar podrían ingresar exclusivamente cubanos y a pesar de contar con ceremonias muy similares a las norteamericanas “su labor en Cuba sería por la conservación y defensa de la patria, su constitución y leyes, y el acatamiento a alas autoridades constituidas. ” Suponemos que siempre que las autoridades no fueran negras".
Lucharían por el desarrollo de las escuelas públicas, defenderían su laicismo y honrarían la memoria de los patriotas cubanos.
Por supuesto que no serían patriotas al estilo de Antonio Maceo, Quintín Banderas, Guillermón Moncada o Jesús Rabí, y sería interesante ver alguna de las escuelas ¿públicas? que estaban dispuestos a inaugurar.
Los cintillos de prensa comenzaron a revolotear una semana después: “Uno de los objetivos del viaje de Fors a Camagüey es averiguar quiénes componen el Ku Klux Klan, y que fines están buscando”. El investigador es Alfonso Fors, el jefe de la policía judicial y connotado anticomunista.
Al día siguiente, apareció en los periódicos locales una declaración: “esta organización nada tiene que ver con los tenebrosos klanistas de Norteamérica”, y además de Anderson estampó la firma el “Supremo Jefe Ejecutivo”, Ángel López García.
El primer día de octubre se declaró oficialmente disuelto el KKK de Camagüey, en una reunión nocturna. Aunque constituido de acuerdo a la ley de asociaciones, el gobierno machadista la declaró non grato, según los periódicos del 6 de septiembre, los cuales afirmaron que los encapuchados camagüeyanos serían obligados a disolverse pacíficamente.
Según la obra “Conversación con el último norteamericano” del prestigioso escritor nuevitero Enrique Cirules, Robert B. Anderson radicó en la La Gloria City, pueblo fundado al norte de la provincia por campesinos norteamericanos dedicados al cultivo de naranjas en Sierra de Cubitas, donde se ganaba la vida vendiendo lentes. Su hermano John llegó a La Habana con un solo traje y gracias a sus estafas desde Santa Clara a Camagüey se consolidó como “óptico famoso”.
Robert anduvo siempre de traje, bien peinado y afeitado. Era pequeño y muy blanco. En 1925 se radicó en Camagüey donde fundó una óptica optometrista en la calle República 64 junto al antiguo cine Apolo. “Este es el fundador de la única secta del KKK que se tenga noticia en el país. Era para cocinar los negros, o algo así. Estos hermanos descendían de los cuáqueros. No se quitaban el sombrero en la mesa jamás"....
Pero Machado tenía muchos problemas con los revolucionarios para tolerarle a Anderson el lujo de fundar una secta que tenía la fama de quemar negros del sur, y la mandó a disolver. No les dio permiso, y hasta quiso mezclar los manejos de Anderson con los comunistas. ¡Vaya usted qué barbaridad! ¡Las cosas que se le ocurrían Machado cuando quería salir de algo!
Los norteamericanos del sur que vivieron en La Gloria City, contaban del poder incendiario de la secta durante los linchamientos. Machado debe haber sentido miedo, porque la gente de Camagüey comenzó a protestar.
Después del ciclón de 1932, Robert volvió a La Gloria City a comprar a bajos precios naranjales de norteamericanos, al igual que su hermano, pero temeroso de su expulsión decidió volver a Estados Unidos y se estableció en Los Ángeles (California), donde murió.
Por su parte el Jefe Ejecutivo, Ángel López, aunque decía no ser racista no permitió al comandante norteamericano del Ejército Libertador, Carlos Muecke Bertel pertenecer al clan por ser mulata su esposa y mestizos su hijos. El por qué este patriota quiso sumarse al grupo no se conoce.
Afortunadamente Camagüey se libró del triste espectáculo de encapuchados, con antorchas cruces, calaveras desfilando por sus estrechos y adoquinados callejones y céntricas plazas. Como broma del San Juan hubiera podido tolerarse pero no se trató en este caso de chiquilladas y si de un club poco menos que inquisidor.
¿Por qué este fenómeno? Funes, diseñador, caricaturista del periódico Adelante lo definió la siguiente manera en 1971: “Alguien dijo que probablemente buscaran algún tipo de escape psicológico, otros señalaron como más probable la posibilidad de que en vez de escape fuera búsqueda de individuos tratando de atravesar las cortinas de la aristocracia.
Hacían todo esto y mucho más por llamar la atención para destacarse y luego ser llamados. Puede ser que otros buscaran una categoría más secreta dentro de la masonería.”
FUENTE: Revista "Adelante" - Cuba — 2012 (e.v.)
Comentarios
Publicar un comentario