41  EL NOMBRE SIMBÓLICO  —


      Según escribe el escritor y masón español José Gómez de la Serna (de nombre simbólico Argonauta), ni en los rituales, ni en el mismo Diccionario Masónico nos descifra el alcance de la adopción de un nombre diferente con el que somos conocidos en el mundo profano. Si el ritual no lo alude, ni tan siquiera de pasada, que el iniciado adopte un nombre simbólico, será de sumo interés conocer el origen del mismo.

      El nombre simbólico ha sido una particularidad de la Masonería Ibérica y en la actualidad, al parecer, solamente continúa siéndolo en la Masonería española para los que trabajan en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y más frecuentemente en la Masonería liberal que en la regular o conservadora.

      Existen antecedentes profanos de utilización de un nombre diferente al empleado corrientemente: Como referencia, en 1604 (e:. v:.) en la denominada Academia de los Noctámbulos o Nocturnos, en París, con nombres tan singulares como Miedo, Temeridad, Peligro, Norte, Lucero o Silencio.

      Anteriormente en el antiguo Egipto de los Faraones, éstos tenían hasta tres nombres: el vulgar, conocido por todos, el nombre simbólico conocido sólo por los sacerdotes y el nombre secreto, conocido sólo por él y los dioses (salvo  Akenatón que descubrió el monoteísmo dentro del fenómeno religioso, y por ello fue llamado el hereje y su nombre y memoria borrados).

      Dentro de la Masonería este fenómeno es casi desconocido y solamente tenemos una referencia en el siglo XVIII en Alemania, en la Obediencia de la Estricta Observancia, comúnmente llamados Iluminados de Baviera.

      Hay dos teorías sobre esta costumbre. La primera mantiene que al haber sido iniciado un profano hay una muerte simbólica y una regeneración a una nueva vida por lo que se adopta un nuevo nombre. La segunda afirma, y que es la mayoritaria, que debido a la  inseguridad por la que han atravesado los miembros de la Masonería española, por las históricas persecuciones y exterminio sufridas bajo los regímenes dictatoriales o monárquicos absolutistas, por razones más políticas que religiosas, se han visto obligados a esconder su propia identidad.

      Haciendo una rápida estadística, el 80% de los nombres simbólicos son los nombres y/o apellidos de ilustres masones ya pasados al Oriente Eterno; un 8% utilizan topónimos; un 7% conceptos abstractos, tales como Silencio, Paz, etc.; un 3% utilizan conceptos simbólicos, tales como Acacia, Cincel, etc. y un 2% nombres que  expresan virtud, Templanza, Amor, etc.  


Joseba Errantz, MI, PM  — 10 de octubre de 2010 (e.v.)

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