42  CELEBRACIÓN DEL 65 ANIVERSARIO DEL LEVANTAMIENTO DE COLUMNAS     


     Con motivo de la celebración del 65 aniversario del Levantamiento de Columnas de la R.L. Blasco Ibáñez:  Aconteció en aquel inolvidable verano de 1933, en Valencia (España). Lucía yo mi flamante mandil blanco de badana cuidadosamente curtida, con la baveta levantada, para asistir con mi Madre Logia Federación Levantina nº 2  a la solemne Tenida de instalación de la Respetable Logia Blasco Ibáñez.

    El Gran Templo Masónico, recientemente inaugurado en El Liceo de Levante, en la calle del Conde Montornés, número 19, ofrecía un aspecto deslumbrante por la magnificencia de su esmerada decoración litúrgica.

    En el Oriente de alzaba un majestuoso podio coronado por una amplio dosel en cuyo frontispicio destacábase un Delta luminoso nimbado por tenues nubecillas bajo el cual se leía en letras doradas A L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·. (A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo). A uno y otro lado, el Sol y la Luna decididos a coexistir, suspendiendo su eterno juego del escondite, para ser testigos cósmicos del transcendental acontecimiento.

    La soberbia imagen de Atenea, de inconfundible perfil griego, a quienes los romanos se empecinaron en llamar Minerva, tenía reservado el lugar de honor como símbolo de la Sabiduría, síntesis de inteligencia y virtud. Inspiración y guía para quienes, por la soberana decisión de sus Hermanos, deberían ocupar el solio de la Veneratura en el futuro.

    Una amplia barandilla de pulimentado roble separaba, con las filigranas de sus artísticos balaustres, el elevado podio del amplio salón rectangular del Templo pavimentado con mosaico de losas de mármol blancas y negras, al que se descendía desde el Oriente por tres peldaños de pulido jaspe. Frente a la escalerilla el Ara Sagrada de los Juramentos: una columna truncada de fuste dórico sobre el cual reposaba un cojín de terciopelo rojo, orlado con dorados festones, para servir de soporte al Libro de la Ley, la Escuadra y el Compás, emblemas de tradición milenaria de la Masonería Universal.

    Dos hileras, dispuestas a lo largo del Mediodía y del Norte, albergaban un centenar de sillones destinados a servir de aposento a los obreros del Taller.

    A la cabeza de la Columna del Mediodía, una colosal estatua de Hércules exhibía con orgullo la piel del León de Nemea, simbolizando la fuerza y el vigor que los Maestros deben aportar a la realización de los trabajos. Frente a la Columna del Norte, la Venus de Milo adornada con su excepcional belleza helénica la austeridad de los lugares destinado a los Aprendices:

Minerva, Hércules y Venus, prístina trilogía simbólica de la perfección que debe caracterizar a los trabajos masónicos.

    En Occidente, ante el pórtico que daba acceso al Templo, se erigían dos columnas del más puro orden arquitectónico: La situada en el extremo norte, de orden Corintio con su capitel circundado de modillones profusamente adornados con hojas de acanto y

caulículos. La situada al final de la columna del Mediodía, de sobrio orden Dórico con su robusto fuste y su sencillo capitel. Ambas parecían celosos centinelas custodiando el sagrado Santuario.

    Después, la puerta que separaba el Templo del recinto de los Pasos Perdidos, donde íbamos depositando los metales profanos para incursionar en el maravilloso mundo de las bellas utopías. Afuera, con su proverbial modestia, permanecía siempre el Hermano Simbólico: Botella, Guarda Templo Exterior, cuyas virtudes masónicas honraban aún más su modestia.

    Multitud de ramos de la incorruptible acacia y un derroche de flores valencianas lucían por doquier, como fervientes ofrendas a la memoria del Ilustre Hermano Blasco Ibáñez, pasado al Oriente Eterno apenas hacía cinco años.

    Brillantemente iluminado el Gran Templo fue parsimoniosamente invadido por nutridos grupos de Hermanos visitadores. Cesó la algarabía. Silenciosa y solemnemente ocupó el solio en Oriente el Ilustre y Poderoso Hermano Isidro Sánchez, Gran Maestre de La Gran Logia Regional del Levante, quien presidía la Comisión Instaladora.

    A uno y otro lado tomaron asiento el Ilustre y Poderoso Hermano Francisco Soto Mas, representante del Supremo Consejo del Grado 33º, y junto a él don Aurelio Blasco Grajales, nonagenario, único superviviente del Partido Republicano Federal de la Primera República española. Completaron la Columna de Honor en el Oriente los Venerables Maestros de las Respetables Logias Federación Valentina nº 2 y Patria Nueva nº 4, y sendas delegaciones de las Logias de Castellón y Alicante.

    El espacioso Templo resultó insuficientemente para albergar a la multitud de visitadores que apenas dejaban lugar para los eufóricos miembros fundadores de la Logia.

    Cumplida con ejemplar rigurosidad la liturgia, el Gran Maestre hizo entrega de la Carta Patente Constitutiva a la Respetable Logia Blasco Ibáñez que la distinguía con el número 11, en la jurisdicción del Grande Oriente Español, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

    Imposible recordar todos los nombres de los Hermanos fundadores de la Respetable Logia Blasco Ibáñez número 11. Su Venerable Maestro fue el Querido Hermano Joaquín Roger Femenía, con quien conviví en París durante el exilio. Recuerdo, también, a los Hermanos Julián Macián, Francisco Hermano Beut y Antonio Alegre, quienes después de sufrir los rigores de la cruel represión franquista, reconstituyeron, con otros Hermanos, su Madre Logia, allá por el año 1980. Y lo hicieron no con el ánimo de crear una Logia nueva sino para dar continuidad y fiel cumplimiento al juramento prestado el día inolvidable de aquella instalación.

    Sólo recuerdo algunos nombres de los Hermanos de mi Logia Madre que asistieron a la ceremonia. Presidía nuestra delegación el Venerable Maestro Sebastián Bonafé y le acompañaban los Hermanos Mariano Pérez Feliu; Pedro Vargas; Valencia Negro; Zurriaga; Alegre; Mateu; mi padre, Ernesto Tundidor y yo mismo.

   Seis años más tarde la horda genocida invadió España. Valencia fue el último baluarte de la resistencia republicana. En el patio de El Liceo de Levante ardió una buena parte de los archivos. Desapareció la Carta Patente Constitutiva. Pero si alguien dudara de la legítima regularidad de la Respetable Logia Blasco Ibáñez, debería consultar los expedientes del Tribunal para la Represión de la Masonería, en los Archivos de Salamanca, o bastaría con visitar las tumbas de los masones cuyas lápidas fueron profanadas en el Cementerio de Valencia.

    A mi regreso a Valencia, en la primera Tenida de la Respetable Logia Blasco Ibáñez a la que tuve el privilegio de asistir sufrí el impacto sentimental del recuerdo. Una vez más resonaron en mis oídos las elocuentes palabras finales del discurso pronunciado por el Hermano Orador, aquél inolvidable día del mes de junio de 1933 ... "Fundamos esta Logia para trabajar incansablemente por el triunfo de los principios de la Masonería Universal, como homenaje a la memoria de nuestro Ilustre Hermano Vicente Blasco Ibáñez y juramos fidelidad a la trilogía  Libertad — Igualdad — Fraternidad, a cuya noble causa dedicó toda su existencia".


Autor:  Juan Tundidor López, 33º  —  1 de agosto de 1998

   

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NOTA ACLARATORIA

   Este trabajo realizado por el querido hermano Juan Tundidor López (fallecido), iniciado a los 18 años, por ser hijo de masón, y lo fue durante 75 años, 50 de los cuales fue grado 33º del REAA

    Era una recreación del día del Levantamiento de Columnas de la R. Log. Blasco Ibáñez, la primera de las cuatro logias que han ostentado este nombre en el Oriente de Valencia (España) y una quinta en Casablanca, a la sazón Protectorado Español de Marruecos (el resto del país era Protectorado Francés).

     Para más información de esta Logia, ver el anterior trabajo número 28.


Joseba Errantz, MI, PM


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