187 CÓDIGO MORAL MASÓNICO —
Escrito encontrado en el bolsillo de la guerrera de un soldado francés muerto en la batalla de Solferino, el 4 de junio de 1859:
- El verdadero culto que se da al Gran Arquitecto del Universo consiste, principalmente, en las buenas obras.
- Ten siempre tu alma en un estado puro para aparecer dignamente delante de tu conciencia.
- Ama a tu prójimo como a ti mismo.
- No hagas mal para esperar bien.
- Haz bien por amor al mismo bien.
- Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie.
- No lisonjees a tu hermano, pues es una traición; si tu hermano te lisonjea teme que te corrompa.
- Escucha siempre la voz de tu conciencia.
- Sé el padre de los pobres; cada suspiro que de tu dureza les arranques, son otras tantas maldiciones que caerán sobre tu cabeza.
- Evita las querellas, prevé los insultos; deja que la razón quede siempre de tu lado.
- Parte con el hambriento tu pan, y a los pobres mételos en tu casa; cuando vieses al desnudo cúbrelo y no desprecies tu carne en la suya.
- No seas ligero en airarte porque la la ira reposa en el seno del necio.
- Detesta la avaricia porque quien ama la riqueza ningún fruto sacará de ella y esto también es vanidad.
- En el corazón de los sabios está donde se practica la virtud y el de los necios donde se festeja la vanidad.
- Si te avergüenzas de tu destino, tienes orgullo; piensa que aquél ni te honra ni te degrada; el modo como lo cumplas te hará uno u otro.
- Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja; ocúpate siempre en el bien de tus hermanos y trabajarás para ti mismo.
- No juzgues ligeramente las acciones de los hombres; no reproches y menos alabes; antes procura sondear bien los corazones para apreciar sus obras.
- Sé entre los profanos libre sin licencia; grande sin orgullo; humilde sin bajeza; y entre los hermanos, firme sin ser tenaz; severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.
- Habla moderadamente con los grandes; prudentemente con tus iguales; sinceramente con tus amigos; dulcemente con los pequeños y eternamente con los pobres.
- Justo y valeroso defenderás al oprimido; protegerás la inocencia, sin reparar en nada de los servicios que prestares.
- Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que al mérito personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la fortuna.
El día que se generalicen estas máximas entre los hombres la especie humana será feliz y la Masonería habrá terminado su tarea y cantado su triunfo regenerador.
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