233 NOMEOLVIDES o MYOSOTIS —
Miosotis o Myosotis, más conocida como “nomeolvides”, deriva del latín “non te obliviscar” que significa “no te olvidaré”. Esta denominación refleja el poderoso simbolismo asociado a esta flor.---se considera una pequeña planta representativa del amor anhelante o del amante eterno. Existen aproximadamente 50 especies, cada una con sus diferencias. Sin embargo, la mayoría presenta diminutas flores de 1 centímetro de diámetro, compuestas por cinco pétalos azules que emergen en racimos en las puntas de los tallos. No obstante, si observamos a una persona que lleva este símbolo como un pin en su solapa, es altamente probable que se trate de un miembro de una fraternidad masónica.
La flor nomeolvides ha sido históricamente un emblema de recuerdo. En Canadá, se utiliza cada 1 de julio para conmemorar a aquellos que perdieron la vida durante la Primera Guerra Mundial. También ha representado el amor verdadero y la lealtad inquebrantable. Su naturaleza perenne ha servido para simbolizar un retorno largamente esperado; Enrique IV utilizó el nomeolvides como su insignia durante el exilio en 1398 y lo conservó tras su regreso al trono. Estos emblemas de memoria, espera y resurgimiento estuvieron profundamente relacionados con la masonería en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras finalizar la Primera Guerra Mundial, Alemania enfrentó una grave crisis económica. En 1926, en su informe anual, la Gran Logia de Alemania obsequió a sus miembros un pin con esta flor como símbolo, con el propósito de recordarles sus deberes caritativos. Este alfiler fue ampliamente utilizado en todo el país como señal para recordar a los necesitados y a los que sufrían. Millones de albañiles lucieron este broche en los años que precedieron a la Segunda Guerra Mundial, llevando a cabo actos de servicio y generosidad. Esta unidad entre el pueblo resultó crucial durante la depresión en Alemania.
La Segunda Guerra Mundial
Sin embargo, la misma crisis económica que motivó a los masones a participar en acciones benéficas también facilitó la ascensión de Adolf Hitler al poder. Para 1934, era evidente que la masonería se encontraba en grave peligro. Hitler, un ferviente seguidor del ocultismo, la cultura y con una aversión hacia la masonería, la acusó de ser parte de una conspiración con los judíos para socavar la autoconservación nacional. Goring afirmó: "En la Alemania nacionalsocialista, no hay lugar para la masonería".
La presencia de librepensadores durante regímenes dictatoriales y fascistas siempre representa un riesgo para ambos bandos.
El Ministerio alemán ordenó la disolución de todas las logias y confiscó sus bienes. Se llevaron a cabo exposiciones para mostrar todas las insignias masónicas que había incautado. Los hermanos que fueron atrapados terminaron recluidos en campos de concentración, obligados a llevar el triángulo rojo invertido de un prisionero político.
Persecuciones similares ocurrieron en Italia y en otros países bajo el régimen nazi, y en poco tiempo, la masonería fue oficialmente prohibida a lo largo del imperio nazi. Se desconoce la cifra exacta de masones ejecutados durante la Segunda Guerra Mundial, aunque las estimaciones oscilan entre 80,000 y 200,000 muertes. Estas cifras no incluyen a aquellos desaparecidos y fallecidos en España.
La narrativa cuenta que durante el conflicto bélico, la Gran Logia del Sol alemana, que formaba parte de la "Federación Alemana de Grandes Logias," adoptó la pequeña flor de nomeolvides, no como un símbolo de benevolencia, sino como un sustituto encubierto del compás y la escuadra. En ese momento, la flor comenzó a emplearse como un nuevo distintivo de reconocimiento entre los hermanos, quienes ocultaban su renovada simbología masónica ante aquellos que los perseguían.
Desde ese instante, el pin de solapa con la flor permitió a estos hermanos reconocerse mutuamente en lugares públicos, ya fueran calles o campos de concentración. Estos hermanos, con un compromiso absoluto, se negaron a permitir que la luz simbólica de la masonería se extinguiera por completo, incluso en épocas de persecución y condena a muerte.
La expansión
Después del conflicto, en 1948, durante la primera "Convención Anual de las nuevas Grandes Logias de Alemania," se confeccionaron cientos de alfileres con la flor nomeolvides. Las Grandes Logias comenzaron a distribuir éstos como un símbolo masónico a donde quiera que se dirigieran. Estos alfileres se volvieron muy populares y surgieron como símbolo de todos los masones que perdieron la vida durante la guerra, así como de la perseverancia de aquellos pocos que desafiaron al régimen.
Desde ese momento, la veracidad de la historia sobre el origen antifascista de la simbología masónica de la flor ha sido cuestionada. Algunos argumentan que hay escasa evidencia histórica, mientras que otros sostienen que esto evidencia la efectividad del secretismo del símbolo. Hay quienes dudan de la existencia de pins en los campos de concentración, mientras que otros responden que se utilizaron flores auténticas o secas en vez del pin que existía afuera.
De toda manera, la flor se ha convertido en un símbolo intercambiable en honor a los caídos o a quienes lucharon contra el fascismo, y para nosotros, dentro de los caídos representa específicamente a nuestros hermanos, y el compromiso de que "no los olvidamos".
AUTOR: Joseba Errantz, IM, PM — 2016 (e. v.)
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