241 EL FÉNIX MASÓNICO —
El Fénix Masónico surge de la escuadra de la materia para elevarse al compás del espíritu
Se reconoce en el Fénix un símbolo masónico que representa la Inviolabilidad y la Incolumidad. También ha sido imagen del honor que pereció para revivir haciendo alusión a la Orden de los Templarios quienes fueron reducidos a cenizas por las llamas pero renacieron sobre ellas mismas.
Pero, ¿qué es un Fénix? El origen del Ave Fénix viene de Fenicia, Libia y Etiopía. Se dice que es un enorme pájaro parecido al águila envuelto en llamas y de plumaje rojo anaranjado, como el fuego. Se trata de un ser mágico y fabuloso que ha sido retratado en las diversas mitologías. Se le consideró una especie de semidiós según la tradición representa así la muerte y la resurrección, el ocaso y el orto, la palingenesia tan anhelada por el ser humano.
Su nombre proviene del término sumerio "geshpuimi" que se fue transformándose en phoenix, Para los griegos phoenix significaba rojo.
La leyenda dice que en el Edén originario, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable, y cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante.
Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado.
En recompensa a su fidelidad al precepto divino, le fue otorgada la inmortalidad y ciertas cualidades como el conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas y su increíble fuerza. A lo largo sus múltiples vidas, su misión es transmitir el saber que atesora desde su origen al pie del Árbol del Bien y del Mal, y servir de inspiración en sus trabajos a los buscadores del conocimiento, tanto artistas como científicos.
El mito del Fénix no reconoce tiempo ni geografía, los antecedentes más antiguos provienen de China, mostrándonos un fénix asociado a menudo a la flor de nelumbio o bien a la de loto, cuyo simbolismo comparte o completa. Envuelto por sus largas plumas caudales como el centro de una rosa por sus pétalos, su imagen es desde los tiempos más antiguos un talismán venerado. El fénix chino es andrógino, su nombre Feng-huang significa literalmente macho-hembra, los taoístas lo designan como el "ave de cinabrio", (tan-niao), por ser el cinabrio, sulfuro de mercurio, unión de dos elementos emblemáticos en la alquimia y tener color rojo. El carácter "tan" que lo designa, representa un pozo, un agujero que contiene una piedra, simboliza al cinabrio en el interior del crisol del alquimista así como la transformación del hombre mediante el uso del cinabrio.
En el lenguaje simbólico de la alquimia interna (nei-tan), el cinabrio representa la energía fundamental combinada del Yin y el Yang, que es «encendida» en el caldero alquímico, o sea en el campo de cinabrio inferior (tan-t'ien), por medio de diversas técnicas respiratorias, y genera en el alquimista la inmortalidad espiritual. Otra forma de expresar este proceso es mediante la unión de los trigramas Li y K'an, que representan al sol y la luna, el fuego y el agua, respectivamente, y sus bodas engendraran al Niño, el nuevo hombre. El proceso lo representan con el descendimiento de la línea discontinua (yin) de Li "cristalización del espíritu, y el ascenso de la línea continua (yang) de K'an, "sublimación de la simiente y de la energía.
El Fénix chino junto con el dragón el qilin y la tortuga forma parte de los cuatro animales míticos, tiene plumas de cinco colores y su canto es una armonía de cinco notas y así mismo las diferentes partes de su cuerpo simbolizan las cinco cualidades humanas según Confucio: "La cabeza a la virtud, las alas al deber, la espalda al cumplimiento de los ritos, el pecho a la benevolencia, y el vientre a la veracidad". El Feng-huang se asocia al sur, al verano.
En el arte asirio como en su contemporáneo egipcio se suele representar un ave sagrada junto al caballo o carro del soberano, que en el ejemplo asirio se parece más a un ave fénix que en la imaginería egipcia, que es un halcón. En la escritura jeroglífica egipcia el Bennu o Belu se le representaba como una zancuda convencional, la garza real o purpúrea, coronada de copete, relacionándosela con los cultos conjuntos de Ra y Osiris, era un emblema de las resurrecciones de este último. Las imágenes del Fénix están generalmente relacionadas con el sol, como en Captos en que aparece con brazos humanos tendiéndolos hacia la estrella Sirio, (Sathis), predecesora del sol. En el Ritual de los Muertos, Osiris dice: "Yo soy el Ave Fénix, esa Grande que está en Heliópolis; yo soy la ley de la existencia y de los seres". En numerosas barcas sagradas, figura el fénix como mascarón de proa, barcas que van a desembocar en el inmenso abrasamiento de la luz.
En la mitología egipcia, el primer dios era el Belu o garza púrpura, cuyo grito fue el sonido que jamás se escuchó y que hizo que el tiempo comenzara. El Belu (ave fénix) era considerado el dios que traía la luz del Sol, para rescatar al mundo del caos y la oscuridad. El Sol que muere por la noche y renace por la mañana.
Los misterios antiguos utilizan el signo del fénix para simbolizar la inmortalidad del alma humana y las grandes verdades de filosofías esotéricas reveladas sólo a través de iniciaciones especiales. En algunas escuelas de misterio antigua, iniciados aceptadas se denominan Fénixes, o aquellos que habían sido "nacidos de nuevo."
Tácito, hablando del fénix aporta la prueba de que el misterio con que los sacerdotes de Heliópolis encubrían su descubrimiento astronómico del " Periodo sothiaco " y el ciclo circular estaba ya desvelado en su época.
En el Hermetismo islámico, y según una acepción simbólica, el Fénix es una representación del «Azufre Rojo» (al-Krbrzt al-Abmar) o el ser que ha conseguido consumar la Obra, es decir, realizar en sí mismo el «Hombre Universal» (al-Insán al~Kamil).
El cristianismo lo adopto desde el primer momento, por eso el Phisiologus le abrió sus páginas, y así este emblema de la resurrección pasó desde los egipcios a través del gnosticismo y de los escritos clásicos como los de Plinio, al arte catacumbal y allí en las profundidades, germinó. San Clemente, en el año setenta y nueve escribe desde su sede en Roma a la Iglesia de Corinto: " Mirad ese prodigio paradójico que se produce en las regiones del Oriente, en Arabia; hay un pájaro llamado fénix, único en su especie y ... Comentando a Plinio, Ovidio y otros autores latinos cuenta la leyenda, y sigue: "¿Juzgaremos que es algo grande y hermoso que el Artesano del Universo obre la resurrección de todos aquellos que lo han servido santamente, con la confianza de una fe valerosa, cuando nos muestra incluso por un pájaro, la magnificencia de su promesa?".
En el siglo IV de nuestra era el poeta griego de Egipto Nono antes de su conversión al cristianismo, escribía en su Himno al Sol " En tus embalsamados altares, esa sabia milenaria que es el Fénix trae llenas de ramas olorosas sus garras de curvadas uñas. Te trae así el final y el comienzo de una vida que se acaba en sí mismo." El que el Fénix saque de sí mismo, y no de otra fuente, su renacimiento a una nueva vida, es lo que hará que el cristianismo escoja al fabuloso pájaro como uno de los más perfectos emblemas de Cristo resucitado
Tertuliano en su obra "De la resurrección de la carne", hace una interpretación de la leyenda del ave fénix más explícitamente cristiana, diciendo: "Si la renovación del universo representa imperfectamente la resurrección; si la creación no prueba nada semejante porque cada una de sus producciones termina más bien que morir, lo que recupera es la forma más bien que la vida, pues bien, he aquí un testimonio completo e irrecusable de nuestra esperanza. Se trata, en efecto, de un ser animado, sujeto a la vida y a la muerte. Me refiero a ese pájaro propio del Oriente, celebre porque no hay otro igual, fenomenal porque él es su propia posteridad; que preparando voluntariamente sus propios funerales, se renueva en su propia muerte; heredero y sucesor de sí mismo, nuevo fénix donde no hay ninguno más; que sigue siendo el mismo pese a que ha dejado de existir, siempre semejante aunque distinto. ¿Qué testimonio más explicito y categórico puede haber para nuestra causa? ¿O qué otro sentido podría tener esta enseñanza? Dios mismo lo ha declarado en la escritura:" Se renovará como el Fénix"; es decir: se levantará de la muerte y de la tumba, para que creas que la substancia del cuerpo puede recobrarse, incluso de las llamas. El Señor afirmó que " valemos más que muchos pájaros". Si no valemos también más que el fénix, la ventaja es mediocre".
En el Arte de la Edad Media, el Fénix surge entre las llamas de la hoguera perfumada, conservó el carácter de Cristo resucitado y Señor de la Eternidad, y el emblema del paso del cristiano del estado terreno y pasajero al estado inmutable.
Los alquimistas utilizaban al Phoenix para simbolizar el color rojo y el éxito final de un proceso, al tiempo que Hermetistas medievales usaron al fénix como un símbolo de transmutación alquímico. La palabra Phoenix también se utiliza para identificar una de las fórmulas alquímico secretas.
Una de las representaciones del fénix en el jeroglífico alquímico del azufre, en un triángulo de oro del azufre que está delimitado por una faja roja, y la imagen escarlata del fénix llena todo el triángulo; el Uroboros, la serpiente curvada en círculo que se muerde la cola, enmarca como un nimbo una aureola azul celeste sobre la que se recorta la cabeza del pájaro. Este añadido del Uroboros no es una simple adición inútil: "explicita" el carácter del Fénix en cuanto imagen de la perpetuidad mediante la renovación continua de los ciclos. Encima de la cúspide del triángulo alquímico, están las cuatro letras hebraicas del tetragrama sagrado: Yod He Vau He "El Señor" El azufre exaltado de los alquimistas, o sea el azufre llevado por el fuego a su máximo de irradiación, era para ellos uno de los símbolos de Cristo resucitado, y glorificado tras haber pasado por el fuego de la prueba suprema, por el crisol del sufrimiento durante su Pasión.
Oswald Wirth escribe al respecto: El Fuego filosófico es mantenido por el Azufre rojo de los Sabios, cuya imagen es el fénix que renace continuamente de sus cenizas. Si este pájaro fabuloso, de plumaje escarlata, era consagrado al Sol, es porque representaba el principio de la fijeza individual. Además, desde el punto de vista iniciático, simboliza en forma más especial, la inmutabilidad adquirida por el adepto, cuya iniciativa individual se ejerce en perfecto acuerdo con la impulsión que todo constructor recibe del poder regulador de la construcción universal, dicho de otro modo, del gran Arquitecto del Universo. Para el Compañero que tiene la ambición de saber trabajar, se trata de transformar al Fénix. Si no lo logra, no será más que un obrero mediocre, y es justamente por esto que se dirá de él: “no es un Fénix”.
No es casualidad se identifique al fénix con el Azufre, cuyo carácter activo hace que se le asimile a un principio ígneo, es esencialmente un principio de actividad interior, que se considera se irradia a partir del centro mismo del ser. En el hombre, o por semejanza con éste, tal fuerza interna suele identificarse en cierta forma con el poder de la voluntad. El Azufre junto al Mercurio y la Sal forman el ternario alquímico que es equivalente al Espíritu, Alma y Cuerpo respectivamente.
El Ave Fénix es considerada una metáfora viviente de la “esperanza”, ya que simboliza la fe que jamás debe desaparecer en el hombre, a pesar de los obstáculos.
El Fénix ha sido un símbolo del renacimiento físico y espiritual, del poder del fuego, de la purificación, la inmortalidad. Este animal renace de sus cenizas demostrando su fuerza interior.
El Phoenix nace de la escuadra de la Materia para elevarse al compás del Espíritu, bajo la mirada del Gran Arquitecto del Universo. Es nuestro deber Rectificar y quemar nuestros vicios e imperfecciones para que podamos ser mejores Masones y seres Humanos. Qué la Luz que irradia el Phoenix primero ilumine a nuestro Templo interior para que cada uno de los hermanos encarne a un Phoenix Viviente
AUTOR: Grupo "Secreto Masónico" — 2012 (e.v.)
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