22 EL USO DE LOS GUANTES EN LA LOGIA —
8 de mayo de 2025
En la francmasonería, el MANUAL dice que, dentro de la Logia deben utilizarse los guantes, de color blanco y que significan la protección contra de las influencias nocivas, así como la voluntad de conseguir la perfección y la de practicar el amor universal con generosidad.
Desde este punto de vista, podemos observar la multiplicidad de sus usos desde hace unos 3375 años, en la tumba del faraón Tutankamón, hasta nuestros días. Muchos documentos indican el uso de los guantes en la Edad Media cuando, por ejemplo, los sacristanes tenían que comprarlos y entregarlos a los obreros como vestuario indispensable para ponerse manos a la obra. Entregar un guante doblado, regalarlos a un personaje importante, colgarlos, lanzarlos en contra de alguien, hacer de "ladrón de guante blanco", protegerse antes de tocar cosas perjudiciales o que causen daño a sí mismo o a otro, recoger “muestras minúsculas”, confiarlos a la persona más estimada, etc. Una gran cantidad de combinaciones donde, finalmente, si queremos sintetizar, llegaremos a decir que, tanto en clave operativa como especulativa, los guantes sirven para: AGUANTAR. ¿Aguantar nuestra propia piedra, o las piedras de los demás?
Curiosamente, en 1167, cuando los dos enviados por el Rey de Jerusalén, Almaric, piden al Gran Califa Fatimita Al-Adid de Egipto jurar una Alianza entre los dos poderes cristianos y musulmanes, los croatas no aceptan el Juramento de quién gobierna todo Egipto. ¿Por qué? Porque pretende hacerlo con sus guantes puestos. Acusación que escandaliza a los dignatarios egipcios que exigen un castigo por la ofensa. No obstante, después de pensarlo bien, el Visir argumenta la prioridad de la paz sobre convenciones meramente locales e inciertas. Por lo tanto, muy a pesar de su egocentrismo, honor y orgullo, el Gran Califa, se quita su guante de seda y jura para conseguir la Paz.
¿Hasta qué punto, el hecho tan aparentemente irrelevante de ponerse o quitarse un guante puede poner en peligro un tema tan importante como la Paz? ¡ Puesto que cubrir físicamente la mano podría ser el símbolo de esconder algo ! “Cubrir” o “encubrir” una mentira, traición, malas intenciones, etc. En la Grecia antigua, la VERDAD se representaba con la desnudez. Cubrirse, correspondía, entonces, al engaño. Con seda para los poderosos que no trabajan manualmente, y con tejidos groseros, gruesos y resistentes, para los obreros que tienen que cortar, levantar, transportar y colocar piedras. Evidentemente, en este caso, los guantes no se quedan blancos por mucho tiempo. Se maltratan, se estropean, y se embrutecen rápidamente. ¿Significa, acaso, que los guantes sucios pertenecen a quienes trabajan, mientras que los blancos corresponden a los perezosos e inútiles?
En cuanto a tocar los metales durante las visitas, he observado cuatro versiones:
— La primera es que la manipulación del dinero podría manchar la blancura de los guantes. Sobre todo si son el fruto de una corrupción. Pues, se quitan.
— La segunda, es que la alquimia misma de los guantes tenga bastante fuerza para anular cualquier tipo de impureza. En este caso, nos los dejamos puestos.
— La tercera, se da la posibilidad de entregar el dinero a la salida del templo después de haber acabado la Tenida. Por lo tanto, sin guantes.
— La cuarta, puesto que tenemos que dejar los metales fuera, no queda otro remedio que depositar billetes en el Tronco de la Viuda con los guantes muy blancos.
En el mundo "profano", desde el silencio, también los sordomudos se comunican con las manos, a pesar de que no necesiten guantes. ¿Cuál es la diferencia? En nuestro caso, la voluntad es la de auto-convencernos de haber entrado en un Espacio Sagrado que no permite las mentiras. Por ese motivo, se inspeccionan los guantes para comprobar si hay restos de suciedad, o de sangre que delatarían nuestra participación en algún crimen.
Es una cuestión totalmente simbólica:
— ¿No es lo más valioso que los guantes estén tan limpios, como el corazón, el cuerpo y la mente?
— Que nos protejan en contra de las ambiciones materiales, de los vicios, de las envidias, robos, venganzas, contaminaciones.
— Que impulsen la actitud de ayudar a los que nos rodean con disponibilidad y humildad para recibir y dar de manera muy limpia.
— Que nos alejen de cualquier irregularidad. Por eso, todos los masones que llevan guantes blancos, sin suciedad, se encuentran dentro de la regularidad.
— También, simbolizan la aceptación de un lenguaje no verbal. Aquello que se comunica sin decir palabra. Durante el ritual, la claridad visual de los gestos fluye armónicamente con todas las otras manos (pero, que no se pueden ver). Están bien cubiertas… ¿Qué secreto, qué buenas o malas intenciones esconderán?
— Por esto, durante los juramentos, si queremos salir de dudas, sin manipulaciones con fines ocultos, se suelen quitar.
Según las Normas, no se puede entrar en una Logia sin los guantes blancos. En ciertos casos, el Hospitalario quema los guantes antes de que nadie salga de ella. Mientras que en otros casos, con la voluntad de “nivelarse”, los Hermanos se los intercambian por el Año Nuevo. Otros, lo hacen al final de cada Tenida para asegurarse que no tengan manchas.
Pero, si fueran de otro color, tales como negros, rojos, o verdes, ¿serían “más” o “menos” aceptable? Dejo la pregunta en el aire.
¿Es una cuestión práctica o no?
— Gracias a ellos, los operativos, se protegen del roce causado por los materiales ásperos, así como de las esquirlas, o del frío durante el invierno.
— Para los especulativos, en el momento de coger la espada, el bastón, el estandarte… va muy bien. Pero, si queremos tratar con fuego, documentos, planchas, velas, agujas… es más complicado.
— También, en la práctica, los guantes ayudan a contener la energía que irradia de las manos y que tiene que ser neutralizada durante la Tenida para que no afecte a nadie. Ni de cerca, ni de lejos.
— Por otro lado, cuando queremos provocar la activación de una energía común que circule y fortifique a todos, es más eficaz quitarse los guantes con el fin de sumarse y crear una fuerza electromagnética fuerte. Lo que nos hace vibrar positivamente entre todos durante la CADENA de UNIÓN .
¿ Es una cuestión de estética ? Sí. Porque ofrecen una visibilidad expresiva de máxima intensidad. Por eso, el mimo Marcel Marceau trabajaba con ellos, haciéndolos destacar desde la oscuridad. Son la manifestación más rica y clara de la comunicación corporal.
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